Esta mayonesa casera se prepara en minutos, usa ingredientes reales y te permite disfrutar de una textura cremosa y deliciosa sin ultraprocesados ni conservantes. Una forma simple y consciente de cuidar lo que comes sin renunciar al sabor.
El inicio de año suele venir con buenas intenciones: comer un poco más saludable, tener mayor control sobre lo que consumimos y volver a lo simple. Y créeme, no se trata de dejar de disfrutar, sino de elegir mejor. Preparar mayonesa casera es una de esas decisiones pequeñas que marcan una gran diferencia en tu cocina y en tu mesa.
La mayonesa industrial suele venir cargada de aceites refinados y conservantes innecesarios. En cambio, hacerla en casa te permite disfrutar del mismo gusto cremoso, pero con ingredientes reales, frescos y bajo tu control. Y lo mejor: la haces en minutos.
Ingredientes
1 huevo
1 cucharadita de mostaza (clave para que la emulsión no se corte)
Coloca el huevo en un recipiente alto o vaso de licuadora.
Bate ligeramente el huevo para comenzar a incorporar aire.
Añade la mostaza y el jugo de limón.
Comienza a agregar el aceite de oliva en forma de hilo, mientras bates constantemente. Este paso es clave para lograr una buena emulsión.
Sigue mezclando hasta obtener una textura espesa, cremosa y homogénea.
Ajusta sal si lo deseas.
Si quieres una versión más intensa, añade los dientes de ajo y vuelve a mezclar.
Conservación
Guárdala en un envase hermético dentro de la nevera. Bien conservada, puede durar hasta una semana manteniendo su textura y sabor.
Esta mayonesa casera es perfecta para acompañar ensaladas, pescados, sándwiches o vegetales. Es una forma simple de seguir disfrutando de lo que te gusta, pero con ingredientes que sabes exactamente de dónde vienen. Cocinar en casa no es complicarse: es cuidarse.
Vuelve a lo básico, a lo real y a lo hecho por ti. Tu cocina —y tu cuerpo— lo van a agradecer.