Una sopa cremosa, cálida y llena de sabor. El jengibre y la calabaza caramelizada hacen magia. El plato perfecto para los días de frío.
No hay una receta que abrace el alma en esta temporada tanto como una buena sopa de calabaza. Es cálida, reconfortante y perfecta para esos días en los que queremos algo sencillo, pero lleno de sabor.
Y si a esa base tradicional le sumas jengibre fresco, la experiencia cambia por completo.
Toma nota de esta receta, porque se va a convertir en una de tus favoritas y de tu familia.